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¿Qué son los servicios ecosistémicos?
La Evaluación de los Ecosistemas del Milenio define los “servicios
ecosistémicos” como aquellos beneficios que la gente obtiene de los ecosistemas.
Esos beneficios pueden ser de dos tipos: directos e indirectos. Se consideran
beneficios directos la producción de provisiones –agua y alimentos (servicios de
aprovisionamiento) , o la regulación de ciclos como las inundaciones,
degradación de los suelos, desecación y salinización, pestes y enfermedades (servicios
de regulación). Los beneficios indirectos se relacionan con el funcionamiento de
procesos del ecosistema que genera los servicios directos (servicios de apoyo),
como el proceso de fotosíntesis y la formación y almacenamiento de materia
orgánica; el ciclo de nutrientes; la creación y asimilación del suelo y la
neutralización de desechos tóxicos. Los ecosistemas también ofrecen beneficios
no materiales, como los valores estéticos y espirituales y culturales, o las
oportunidades de recreación (servicios culturales). Existe, entonces, una amplia
gama de servicios ecosistémicos, algunos de los cuales benefician a la gente
directamente y otros de manera indirecta.
Obviamente, el cambio de uso del suelo también hace una diferencia en cuanto al
tipo de servicios que el ecosistema puede producir. Algunos servicios se
consideran “bienes públicos”, de cuyo disfrute no se puede excluir a nadie; el
uso de ese servicio por una persona no disminuye significativamente la
disponibilidad del mismo para otros usuarios. Sin embargo, la gente puede
degradar la capacidad del ecosistema de seguir ofreciendo el servicio, ya sea
porque se cambia la composición y estructura del sistema o su funcionamiento, o
porque se extraen materiales del ecosistema a un ritmo superior a su capacidad
de recuperación. El pago por los servicios del ecosistema busca ofrecer un
incentivo a los usuarios de la tierra para que no degraden los ecosistemas y sus
servicios y para que más bien los protejan.
A menos que los diferentes elementos de un ecosistema –y por lo tanto los varios
servicios que ofrece – estén funcionalmente interconectados, es más probable que
un comprador de “servicios ecosistémicos” (más comúnmente conocidos como
servicios ambientales) esté interesado en los beneficios mensurables, o al menos
verificables, de un servicio en particular, más que en la totalidad de los
mismos. El manejo necesario para ofrecer esos servicios también variará según el
servicio ofrecido. Por ello, los servicios ambientales se clasifican en cuatro
categorías: servicios de las cuencas, principalmente la provisión de cantidades
adecuadas de agua de buena calidad y, en segundo plano, el control hidrológico
de fenómenos como inundaciones, erosión y salinización de los suelos; secuestro
de carbono, el almacenamiento a largo plazo del carbono en la biomasa leñosa y
materia orgánica del suelo; conservación de la biodiversidad, los procesos que
determinan y mantienen la biodiversidad en todos los niveles (paisaje, especies,
genes); valores estéticos o belleza del paisaje, el mantenimiento de lo que
sirve como fuente de inspiración, cultura y espiritualidad, así como la
comercialización en forma de ecoturismo. Hasta el momento, se han aplicado pagos
por servicios ambientales en estas cuatro áreas.
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