Last updated April 2010 
 
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Entender las necesidades de los habitantes locales es fundamental para el desarrollo forestal

Entender lo que realmente le importa a los lugareños es esencial para lograr un manejo efectivo de recursos en los bosques. Sin este conocimiento, los grupos interesados tales como gobiernos, organizaciones de desarrollo y empresas privadas tropezarán con dificultades al tratar de adecuar las prioridades de desarrollo y manejo regional, con las prioridades y necesidades de las comunidades locales.

Entre 1999 y 2001 los investigadores de CIFOR Douglas Sheil e Imam Basuki evaluaron el estado de los recursos en la región del río Malianau, en Kalimantan Oriental. Su estudio supuso la recopilación de una serie de datos acerca de biodiversidad, así como información biofísica y etnográfica, además de haberse comparado los resultados de la investigación con el conocimiento de las comunidades locales.

“Imam y yo teníamos mucho interés en considerar cómo la variación de suelos y otras condiciones pueden influenciar las alternativas de uso del suelo de las comunidades locales. Abordamos este tema tanto desde el punto de vista biofísico como el de una evaluación de las perspectivas y opiniones de las comunidades Merap y Punan”. Indica Sheil.

La investigación de CIFOR demuestra claramente que la mayor parte de la región es infértil y poco apta para una agricultura sostenible. Los resultados provenientes de 200 sitios de muestreo indicaron que las tierras con potencial para agricultura intensiva sostenible y plantaciones sólo se encuentran en un número limitado de lugares con mayor fertilidad y ubicados a orillas de ríos, y aun éstos son susceptibles a inundaciones catastróficas ocasionales.

Más allá de estas zonas ribereñas de terreno llano, la falta de nutrientes, la poca profundidad del suelo fértil y la gran precipitación pluvial limitan el desarrollo de grandes plantaciones. Asimismo, la topografía accidentada de la zona hace que la mayoría de las tierras sean susceptibles a la erosión.

En esencia, entonces, algunas de las áreas muestreadas podrían ser aptas para el cultivo de arroz de secano y coco. Pero, en general, la región no es apta para actividades agrícolas de gran escala, tales como el cultivo de pimienta, café, cacao, nueces, caucho o palma aceitera.

“Un aspecto especialmente interesante de la investigación fue descubrir la forma en que los lugareños han adaptado su vida a condiciones tan infértiles. Los pueblos Merap y Punan emplean un sistema de agricultura migratoria en la que se generan nutrientes temporales mediante el desmonte y la quema de vegetación leñosa, pero hasta en este sistema los agricultores consideran que es importante evaluar el potencial de la tierra mediante la observación de las condiciones de la vegetación y del suelo”, señala Basuki.

Según Basuki y Sheil, los pueblos que tradicionalmente han vivido dentro o alrededor del bosque saben que “tana tiem” o la tierra negra, hallada en llanuras aluviales y zonas que aún están cubiertas por bosques, es la más fértil y productiva para la agricultura. Del mismo modo, estos pueblos saben que la mayoría de los pantanos y las extensas zonas de terreno empinado no ofrecen nada más que suelos pobres e infértiles.

Con su conocimiento de las condiciones locales y su baja densidad poblacional, estos pueblos pueden satisfacer sus necesidades diarias de vida mediante el uso de los recursos naturales que los rodean. Al parecer, los Merap usan casi toda la poca tierra fértil disponible, mientras la mayoría de la tierra infértil se deja con su cobertura boscosa. Los Punan, que tienden a habitar áreas aún más marginales, generalmente aumentan la producción de sus actividades de agricultura migratoria en pequeña escala, con la recolección de productos del bosque.

“Es evidente que tanto nuestra investigación como el antiguo conocimiento tradicional de las comunidades locales confirman que las posibilidades de desarrollo, aparte del sector forestal, son limitadas. Al margen de usar el bosque nativo para actividades de subsistencia, las únicas alternativas factibles de uso sostenible de suelos probablemente sean la agroforestería, la extracción maderera de impacto reducido y la conservación de la naturaleza”, señala Basuki.

Es esta combinación de ciencia y conocimiento tradicional la que puede ayudar a una mejor toma de decisiones con respecto al bosque y a la forma en que éste puede sustentar mejor los sistemas locales de subsistencia.

“Una buena investigación y comprensión de las percepciones de las comunidades locales en cuanto al bosques constituyen un factor importante para lograr el manejo efectivo y sostenible de recursos de territoriales y forestales en la región de Malinau”, indica Sheil.

Previo a la publicación del informe de Basuki y Sheil, el Gobierno de Malinau firmó un convenio, en marzo, con una empresa malaya para la creación de una plantación de palma aceitera en una superficie de 40.000 hectáreas, que se iniciaría en los próximos dos años. El sitio cubre un área extensa de suelo infértil de bosque natural, que constituye una fuente importante de sustento para varias aldeas de la zona.

Sheil manifiesta que “nos preocupa que la plantación se establezca en una zona de suelos pobres donde toda la evidencia indica que no será económicamente viable. Nos inquieta, en particular, que se incluyan áreas de bosque importantes para los sistemas locales de sustento y de gran valor cultural para las comunidades del lugar. Y no debemos olvidar el papel importante que este tipo de bosque tiene en cuanto a la biodiversidad mundial. Hemos visto el uso de muchos esquemas de plantación como excusa para extraer madera valiosa, dejando a las comunidades locales en una peor situación”. (IB, DS, PS, GC)